Ig Nobel

Las pulgas de los perros que saltan más lejos que las de los gatos, una ameba que resuelve un laberinto o una ley sobre la dignidad de las plantas. Tiemble la Academia que los delirantes premios “Anti-Nobel” 2008 están entre nosotros. Como es tradición fueron entregados en la prestigiosa Universidad de Harvard, en Boston.

La ceremonia incluyó bromas, una “ópera” y aviones de papel planeando sobre el escenario. Y de las burlas nadie queda afuera: los premios que desde hace 18 años entrega la revista humorística “Annals of Improbable Research” están dirigidos a investigaciones serias.

En la categoría de Ciencias, por ejemplo, los trabajos tienen que haber pasado una rigurosa “revisión de pares”. Los IG Nobel de este año (su nombre hace referencia irónica a la Inmunoglobulina o IG) recompensaron en el rubro Biología el estudio comparativo de investigadores franceses “entre el desempeño en el salto de las pulgas del perro y las del gato”, que demuestra previsiblemente que las de los canes saltan más alto.

El premio de la Paz fue para el Comité Etico Federal Suizo para la Biotecnología No-humana, por “haber adoptado el principio legal de que las plantas tienen dignidad”. En Medicina se premió el trabajo que descubrió “que un falso remedio caro es más eficaz que uno barato” y en Ciencias del Conocimiento el que midió la capacidad de una ameba para “resolver un laberinto”. Hay más: investigadores de la Universidad de Nuevo México estudiaron el impacto del ciclo de ovulación de una bailarina topless sobre las propinas que recibe. Y ganaron en Economía.

El de Química fue curiosamente para dos teorías contradictorias sobre un mismo tema. Sharee Umpierre de la Universidad de Puerto Rico y Joseph Hill, de Harvard, fueron recompensados por demostrar que “la Coca Cola es un espermicida eficaz”.

Sin embargo, Chuang-Ye Hong, de la Escuela de Medicina de Taipei y otros investigadores de Taiwán recibieron la misma recompensa por demostrar exactamente lo contrario.

El premio en Nutrición no tiene desperdicio: expertos de las universidades de Trento, Italia, y de Oxford, Gran Bretaña, “modificaron electrónicamente el ruido de una papa frita para que quien la come crea que es más crocante y fresca de lo que parece”.

Pese a su tenor, los galardones fueron entregados por dos verdaderos Premios Nobel: William Lipscomb (Química, 1976) y Frank Wilczec (Física 2004). La divertida gala concluyó con las palabras del organizador, Marc Abrahams, que deseó “mejor suerte” a los que se fueron con las manos vacías,Premios Ig Nobel 2007:
Paz: se lo llevó el Laboratorio de la Fuerza Aérea Patterson Wright, en Dayton (Ohio), que sopesó la posibilidad de fabricar una ‘bomba gay’ para provocar la homosexualidad en el enemigo y con ello minar la moral y la disciplina de las tropas.
Lingüística: Juan Manuel Toro, Josep Trobalon y Nuria Sebastián Gallés, de la Universidad de Barcelona, realizaron un estudio que demuestra que las ratas a veces no distinguen entre el japonés y el holandés cuando las personas hablan esas lenguas al revés.
Aviación: se lo llevaron los argentinos Patricia Agostino, Santiago Plano y Diago Golombek, por descubrir que los hamsters se recuperan mejor del desfase horario si previamente toman Viagra.
Medicina: al británico Brian Witcombe y el estadounidense Dan Meyer por un análisis de los efectos secundarios de introducirse espadas por la garganta. Llegaron a la conclusión de que ocasionaban irritaciones. Al respecto, presentaron el caso de un hombre que se hizo daño en el esófago y al que se le inflamó la membrana protectora de los pulmones “cuando le distrajo un papagayo que tenía en el hombro y que se estaba portando mal”. También relataron el de una bailarina del vientre que sufrió una hemorragia “cuando una persona le colocó billetes en el cinto, lo que hizo que se cortase con las tres cuchillas que tenía en el esófago”.
Química: La japonesa Mayu Yamamoto por su método para extraer esencia de vainilla de los excrementos de la vaca.
Física: L. Mahadevan, de la Universidad de Harvard, y Enrique Cerda Villablanca, de la Universidad de Santiago, en Chile, fueron reconocidos por su estudio sobre cómo se arrugan las sábanas.
Economía: al taiwanés Kuo Cheng Hsieh, que patentó un dispositivo que lanza una red para capturar a atracadores de bancos.
Biología: la holandesa Johanna van Bronswijk por realizar un censo de los ácaros, arañas, crustáceos, bacterias, algas, helechos y hongos que residen en las camas de los seres humanos.
Literatura: (inglesa) ha recaído en Glenda Browne, de Australia, por su estudio de la palabra ‘the’ (se traduce, según los casos, por ‘el’, ‘la’, ‘los’ y ‘las’) y los problemas que causa su indexación.
Nutrición: Brian Wansink, de la Universidad de Cornell, por estudiar el apetito de las personas, al darles un plato de sopa sin fondo en el que nunca se acababa su contenido.